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Todo sobre los hidratos de carbono

Construir una dieta variada y rica nutricionalmente, es fundamental para que el organismo funciona con normalidad. Lograr el bienestar físico y mental, pasa por cumplir una serie de hábitos que den lugar a un estilo de vida saludable. Para ello, conocer algunos conceptos nos permitirá estar más familiarizados con esta forma de vivir el día a día. Hoy te hablamos de los hidratos de carbono. ¿Qué son? ¿Para qué sirven? ¿Engordan? ¡Te lo contamos todo!

¿Qué son y para qué sirven?

Seguro que a menudo escuchas hablar de los hidratos de carbono. Puede que, incluso, tengas una ligera idea de su función en nuestro organismo. Sin embargo, conocer ciertos detalles en profundidad te proporcionará un mayor conocimiento al respecto, ayudándote a tomar decisiones más inteligentes y fundamentadas. Los hidratos de carbono son macronutrientes con una clara función principal: aportar al organismo la energía necesaria para rendir en el día a día. Esta energía que le proporcionamos al cuerpo a través de los hidratos de carbono, es absorbida de forma prácticamente inmediata y sencilla. Junto a las grasas, son el macronutriente energético por excelencia.

Cuando realizamos actividad de intensidad elevada, el cuerpo utiliza los hidratos de carbono como medio para poder rendir y cumplir con las demandas requeridas. Los hidratos de carbono actuarían como gasolina para responder a dicha actividad. Si no hay gasolina, no funcionamos ni podemos cumplir con las exigencias del ejercicio en cuestión. Los hidratos de carbono que no se utilizan, se almacenan en los músculos y en el hígado y, cuando son excesivos, en el tejido adiposo.

Hidratos de carbono, simples y complejos

Podemos distinguir entre hidratos de carbono simples y complejos. Los simples son azúcares que se digieren rápidamente y se convierten en glucosa. Estos pueden ser una buena opción antes o después de realizar actividad física, ya que proporcionan energía de forma inmediata. La fructosa, carbohidratos simples presentes de forma natural en la mayoría de frutas y verduras, suponen un aporte nutricional beneficioso para el organismo.

Muchas personas tienen un mal concepto de los hidratos de carbono simples. Esto es porque popularmente se relacionan con el desarrollo de ciertas enfermedades como la diabetes o el colesterol. ¿Por qué? Existen alimentos refinados y procesados que contienen carbohidratos simples y que pueden resultar perjudiciales para la salud. Algunos de ellos son los refrescos azucarados, la bollería industrial o, sin ir más lejos, el azúcar común. Por este motivo, es necesario que optemos por los carbohidratos simples en su versión más saludable y nutritiva, en lugar de los ultra procesados. De esta manera estamos tomando decisiones inteligentes y optando por aquellas opciones que nos reporten salud y riqueza nutritiva.

Por otro lado, los hidratos de carbono complejos, son ricos en fibra, vitaminas y minerales. En este caso, nuestro cuerpo tarda más tiempo en asimilarlos, evitando así picos de azúcar en sangre. Los alimentos que nos ofrecen este tipo de carbohidratos son las patatas, legumbres o cereales integrales, entre otros.

Los hidratos de carbono, ¿engordan?

Esta es una de las preguntas más frecuentes en relación con los hidratos de carbono. Y es que estos tienen fama de engordar y por este motivo muchas personas los temen y acaban por descartarlos. Esta decisión sin fundamento y tomada de forma espontánea no es saludable, ya que los carbohidratos tienen una función importante en el organismo. En conclusión a esta duda común, podríamos determinar que los hidratos de carbono no engordan, sino excederse en la ingesta de calorías diarias.

Es fundamental llevar a cabo un estilo de vida activo en el que destinemos parte del día a practicar ejercicio. Y no solo hacerlo de forma aislada, sino caminar siempre que sea posible y optar por alternativas que impliquen el movimiento de nuestro cuerpo. Así, lograremos consumir la energía necesaria evitando que los hidratos acaben almacenándose en nuestro cuerpo en forma de grasa. Una vida sedentaria y, en consecuencia, no quemar las calorías consumidas es lo que puede dar lugar a un aumento de peso.