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Hábitos saludables para la prevención de enfermedades

El objetivo de un estilo de vida saludable abarca mucho más que el plano físico. Aunque este repercute en el aspecto más superficial, nuestra salud y bienestar dependen de unos buenos hábitos. Empezábamos esta semana celebrando el Día Mundial de la Lucha Contra el Cáncer de Mama y qué mejor momento para recordar la importancia del estilo de vida para la prevención de enfermedades. Descubre algunos de los pilares básicos para una óptima salud y analiza si debes cambiar algún aspecto de tu vida. ¡Vamos allá!

Tal y como apunta la OMS, “la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. De esta afirmación, podemos extraer la necesidad de ir en busca de una mayor calidad de vida y bienestar a todos los niveles. Así, disfrutar de un estilo de vida saludable nos permite experimentar sensaciones agradables que alejan el estrés, la falta de descanso, la comida perjudicial o la inactividad, entre otros, de nuestro día a día. Si cumplimos con una serie de hábitos saludables, observaremos ante nosotros un sendero de satisfacción, aprendizaje continuo, respeto hacia nosotros mismos y una mayor conciencia en todos los sentidos. Si, además, sabemos la importancia que este sendero tiene sobre la prevención de enfermedades, ¡sin duda merece la pena transitarlo!

Aspectos a tener en cuenta en la prevención de enfermedades

Aunque el componente genético tiene un gran impacto sobre nuestro estado de salud, no podemos conformarnos y dejar este al azar. Si bien es cierto que nuestra genética favorecerá el desarrollo de posibles enfermedades, no debemos esperar sentados a que esto suceda. Cada uno de los pasos que demos a favor de nuestra salud contribuirá no solo a una mayor calidad de vida, sino a conseguir que las dolencias lleguen de una forma más tardía y que, una vez se manifiesten, podamos enfrentarlas más fuertes y preparados.

Ahora es el momento de conocer cuáles son esas claves que prometen una mayor satisfacción y bienestar general. La alimentación, la actividad y el ejercicio físico frecuente, el descanso… son algunas de ellas. No obstante, conviene desgranar cada aspecto y saber cómo debemos actuar a favor de preservar nuestra buena salud y conseguir una mejor vida por más tiempo.

Claves para la prevención de enfermedades

Sobre el sistema inmune…

Es la principal barrera frente a enfermedades que posee nuestro organismo. La práctica regular de ejercicio físico, entre otros hábitos, contribuye a su correcto funcionamiento. Podemos distinguir entre dos barreras: por un lado tenemos el sistema innato, con el que todos nacemos. Se compone de un sistema celular especializado en la inmunidad y otras barreras naturales como la piel, las mucosas o las bacterias intestinales, entre otras. Por otro lado, el sistema adquirido se va formando más lentamente, a medida que nuestro organismo se enfrenta a enfermedades provocadas por virus, bacterias, etc., y crea anticuerpos.

Ejercicio físico frecuente

Para preservar un óptimo estado de salud y contribuir a la prevención de enfermedades, debemos mentalizarnos de la importancia de la actividad física. Aunque caminar es muy importante, y fundamental para combatir la inactividad y el sedentarismo, no es suficiente. Practicar ejercicio de fuerza nos permite ganar masa muscular, esencial para estar sanos y fuertes. Aunque cada persona es un mundo y tiene unas circunstancias particulares, es posible adaptar el ejercicio de fuerza a cada uno. Sí, se puede realizar ejercicio de fuerza con independencia de la condición que tengas, simplemente deberás adaptarlo. Esto es esencial para equilibrar el sistema inmune y evitar estados inflamatorios crónicos.

¿Qué es eso de la masa muscular?

La masa muscular tiene una gran importancia en la prevención de enfermedades. Cuando escuches este término, olvídate del típico culturista supermusculado, ¡nada tiene que ver! Se trata de hallar una adecuada composición corporal con una suficiente masa muscular, íntimamente relacionada con el sistema inmune. Esta es una importante reserva energética que favorece el sistema inmune adquirido. Con una masa muscular apropiada, seremos más fuertes para luchar contra enfermedades y el tiempo de recuperación se reducirá drásticamente. ¡Merece la pena trabajar la fuerza!

En cuanto a la alimentación

La alimentación juega un papel vital en la prevención de enfermedades y el bienestar general. Debemos evitar a toda costa alimentos ultra procesados, vacíos nutricionalmente. Una dieta saludable está basada en verduras y hortalizas, fuente de antioxidantes, alimentos frescos y de temporada, grasas saludables de calidad y un suficiente aporte de proteína. Sin embargo, no creas que por comer bien lo tienes todo hecho ya que, de forma aislada, no te hará tener una adecuada masa músculo esquelética. Recuerda, se trata de un estilo de vida que requiere practicar diferentes hábitos.

El descanso y el estrés en la prevención de enfermedades

El sueño es esencial para recuperarnos y regenerarnos y, además, influye de forma directa en nuestra composición corporal. Si este es suficientemente reparador, mantiene equilibrado nuestro sistema inmune. Así que olvídate de restar horas de sueño y da prioridad a este aspecto. Por otro lado, practicar actividades que permitan reducir el estrés es imprescindible. Este es un gran enemigo de nuestra salud y afecta de manera directa y negativa a nuestro sistema inmune. Aprender a manejarlo es básico… ¡Y posible!

Otros factores en la prevención de enfermedades

Existen factores medioambientales a los que estamos expuestos que pueden actuar negativamente sobre nuestro sistema inmune. Por este motivo, es importante evitar en la medida de lo posible la contaminación, las radiaciones, etc. Y recuerda, ¡nunca es tarde para empezar a cambiar tu estilo de vida! Aunque la edad es un factor que juega en contra, siempre será un buen momento para mejorar y merece la pena hacerlo. ¡Está en juego tu salud!