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3 Ejercicios para aumentar la flexibilidad

Existen diferentes habilidades necesarias para progresar en la actividad física, potenciar nuestra funcionalidad y optimizar la calidad de vida. Algunas no siempre son atendidas como debieran pero al trabajarlas, experimentamos un incremento de la productividad y comodidad en el día a día. Una de ellas, y en la que nos vamos a centrar hoy, es la flexibilidad. Si crees que estás dejando de lado este aspecto, descubre los 3 ejercicios para mejorar la flexibilidad que te llevarán a un nivel superior. ¡Toma nota!

Como en cualquier campo, la constancia y la disciplina son la clave para lograr el éxito. De nada sirve que establezcas nuevos propósitos si no vas a entender que todo necesita un proceso para dar frutos. Si muchas veces has pretendido aumentar la flexibilidad pero se ha quedado en un simple intento, atiende a estos 3 ejercicios para aumentar la flexibilidad, sencillos, efectivos y con grandes beneficios. Si lo deseas, puedes consultar nuestro post sobre las 7 Claves para aumentar la flexibilidad.

¿Por qué aumentar la flexibilidad?

La flexibilidad es la capacidad de las articulaciones para alcanzar una mayor amplitud en el movimiento. Conforme se va trabajando crece este rango, disminuye el riesgo de sufrir lesiones, aumenta la funcionalidad y dota de una mayor comodidad y calidad de vida. Contar con una buena flexibilidad rejuvenece a pesar del paso del tiempo, pues permite una mayor agilidad e independencia en el día a día, así como una efectiva progresión en cualquier disciplina que se practique.

3 Ejercicios para aumentar la flexibilidad

De nada sirve hacer cualquier ejercicio de manera aislada. Aumentar la flexibilidad pasa por ser constante y dedicar un determinado tiempo al día a este fin. Una excelente idea es orientar los últimos 10 minutos del entrenamiento a estirar y realizar algunos ejercicios. Así, además de trabajar la flexibilidad, estarás permitiendo que el cuerpo recupere la calma tras la actividad intensa y se relaje. Vamos con tres ejercicios para aumentar la flexibilidad que son, sin duda, tres básicos en este aspecto. Tómalo como un reto y observa cómo cada cierto tiempo has mejorado de manera orgánica y progresiva. ¡Nada mejor que aceptar un reto y darlo todo para cumplirlo!

Siéntate en el suelo con las piernas alargadas hacia delante y ligeramente separadas. Orienta los dedos de los pies hacia el techo e intenta que las rodillas estén estiradas, pero no las bloquees. La columna debe permanecer recta, simulando que un hilo tira de tu cabeza hacia arriba, crece. Toma una respiración profunda llevando ambos brazos hacia arriba y, al exhalar, déjate caer intentando tocar los dedos de los pies con las manos. Es probable que, de primeras, sientas tirantez o dificultad para lograrlo. Es muy importante que no hagas rebotes ni te fuerces por encima de tus capacidades. No debes experimentar dolor. Deja caer todo el peso, cabeza, hombros, brazos, sobre las piernas y relájate unos minutos. Con cada exhalación sigue relajando y nota cómo el tronco va bajando por su propio peso.

Una vez deshagas el ejercicio anterior, desde la misma postura, abre las piernas todo lo posible sin forzar, con cierta comodidad. Desde este punto, vuelve a crecer, toma aire y al soltarlo lleva el tronco hacia tu lado derecho, tratando de tocar el pie con las manos. Si no puedes, apóyalas en el suelo y trata de relajarte. En este tipo de ejercicios contra más tensión, mayor dificultad para evolucionar. Aguanta unos minutos y cambia de lado lentamente. Si te atreves para finalizar, puedes dejar caer el tronco hacia delante con los brazos alargados y la cabeza entre ellos. Si ves que puedes, camina con los deditos hacia delante.

Túmbate boca abajo, apoya las palmas de las manos junto a tu pecho y separa ligeramente las piernas. Toma aire y, al exhalar, empuja con las manos el suelo elevando el tronco tanto como puedas. Es importante que sientas espacio en la zona lumbar, por lo que al elevar el cuerpo, este debe ir hacia arriba y atrás, no solo hacia atrás. Aguanta uno segundos, baja el torso, relájate y repite