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¿Por qué alejarnos de una vida sedentaria?

A menudo escuchamos que llevar a cabo una vida activa es fundamental para disponer de un buen estado de salud. Y es que el cuerpo necesita movimiento para funcionar correctamente. Las personas inactivas son aquellas que no integran un mínimo de actividad física en su día a día, cayendo la mayoría de las veces en una vida sedentaria nada recomendable para el normal funcionamiento del organismo. Son diversas las consecuencias que pueden surgir de este tipo de rutinas pasivas y carentes de actividad. Y recuerda, aunque hagas ejercicio físico con relativa frecuencia, si pasas mucho tiempo sentado (por trabajo, estudios, etc.), podrías experimentar algunas de ellas. ¡Toma nota!

¿Qué dice la OMS sobre los peligros de una vida sedentaria?

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) al menos un 60 % de la población mundial no realiza la actividad física necesaria para obtener beneficios para la salud. Esto se debe, sobre todo, a un aumento de los comportamientos sedentarios fruto de las jornadas laborales, académicas y/o domésticas. Tal y como apunta, en los países desarrollados más de la mitad de los adultos tiene una actividad insuficiente. Esto debe hacernos reflexionar, ya que las enfermedades asociadas a la inactividad física constituyen el mayor problema de salud pública en la mayoría de países del mundo.

En la actualidad con las circunstancias que vivimos, el tiempo en casa y el incremento del teletrabajo han ocasionado un aumento de los hábitos sedentarios. Por ello, es muy importante tener presente este aspecto para poder compensarlo en la medida de lo posible. Aunque sigamos una rutina deportiva, si pasamos mucho tiempo sentados trabajando, estudiando, conduciendo, viendo la tele y un largo etcétera, probablemente debamos poner un poco más de nuestra parte. Para ello, controlar que realizamos un mínimo de pasos diarios, sustituir el ascensor por las escaleras, hacer los tramos andando en lugar de en transporte, aparcar más lejos, pasear, bailar… debe ser parte de nuestra vida más allá del cumplimiento de la rutina de entrenamiento.

La OMS considera actividad física a cualquier movimiento corporal producido por los músculos y que suponga un gasto de energía. Además, trata al sedentarismo como una de las principales causas de mortalidad en el mundo, así como uno de los factores mayoritarios que ocasiona el desarrollo de varias enfermedades de gravedad, como el cáncer y diversas afecciones cardíacas. Por lo tanto, debemos alejarnos todo lo posible de una vida sedentaria, orientando nuestra atención al movimiento de nuestro cuerpo. Si trabajamos muchas horas sentados, podemos levantarnos y pasear o estirar cada hora con el fin de movilizar el cuerpo, por ejemplo.

El sedentarismo, enemigo de la buena salud

Como comentábamos anteriormente, no debemos confundir el “ejercicio físico” o rutina de entrenamiento, con la “actividad física” en su significado más estricto. El primer concepto hace referencia a la ejecución de una serie de movimientos o ejercicios pautados con un objetivo concreto. El segundo, por su parte, se refiere al movimiento que llevamos a cabo de manera espontánea a lo largo del día y que conlleva la movilidad del cuerpo, así como un gasto energético constante. Por ello, no te confíes por el hecho de hacer ejercicio físico frecuente y busca esa actividad cotidiana que te haga sentir enérgico, vital y funcional. Algunos de los beneficios de una vida activa, en contraposición a una vida sedentaria, son:

  1. La reducción del riesgo de sufrir ciertos tipos de cáncer
  2. Favorecer el buen estado del sistema cardiovascular.
  3. Minimizar las posibilidades de desarrollar diabetes.
  4. Mejora de la salud ósea.
  5. Disminución de los síntomas asociados al estrés, la depresión o la ansiedad.
  6. Fundamental para el control de peso.
  7. Mayor autosuficiencia y funcionalidad en el día a día.
  8. Menor riesgo de caídas, lesiones o dolencias asociadas a una mala postura o a la inactividad.